El chile


Los chiles han formado parte de la dieta humana en América desde al menos el 7500 a. C. Cristóbal Colón fue uno de los primeros europeos en encontrarlos (en el Caribe), y los llamó «pimientos» por su sabor, parecido al de la pimienta negra usada en Europa.

Aunque solamente hay muy pocas especies usadas comúnmente, existen muchas más variedades distintas y con una multitud de nombres locales diferentes según sus usos culinarios, sus formas, colores, grados de picante, etc.

Propiedades nutricionales.

Posee diferentes concentraciones de nutrimientos, sin embargo, de manera general podemos decir que el chile además de ser un gran condimento es un vegetal, aporta muy pocas calorías, pero muchas vitaminas, de hecho, es el vegetal con mayor concentración de vitamina C que se conoce.

Los chiles frescos contienen más del doble de vitamina C que el limón y la naranja y casi seis veces más que la toronja.

Los chiles secos, por su parte, contienen más vitamina A que las zanahorias, por lo que favorecen a la buena visión.

Los chiles poseen además cantidades significativas, aunque menores, de vitaminas E, B y de algunos minerales. El único problema es que su consumo excesivo puede causar diversas molestias gastrointestinales como gastritis o úlceras.

Se pueden consumir crudos y cocidos.